06 January 2007

Petauke...acampar o no acampar...no es una opcion

Si miran al mapa amarrillo, Petauke está en la parte noreste de Zambia.

Aunque esta pequeña ciudad no estaba “muy” lejos, nos tomó unas nueve horas para llegar. Sabíamos que estábamos en tiempo africano, pero no habíamos experimentado el lema de que cualquier cosa podía pasar… por ejemplo tener que parar en un garaje para cubrir permisos pegados a las ventanas (nuestros buses no estaban registrados para estar fuera de Lusaka), llantas bajas sin una de repuesto, y unos laberintos de carreteras. Afortunadamente, tuvimos refrigerios que nos salvaron de morir del hambre y había suficiente agua – aunque no quisimos tomar mucha ya que hubiéramos tenido que desocuparnos al lado de la carretera, pero yo tuve que hacerlo. Obviamente, tome demasiado agua.

Una vez que llegamos tuvimos un buen tiempo. No siempre fue fácil, pero valía el esfuerzo de entender lo que la mayoría de los africanos tienen que vivir cada día para poder sobrevivir. Aquí está el campamento. Esta foto no muestra la cantidad de espacio que teníamos. Créanme, era muy espacioso.

Esta es la parte delantera de mi lindo hogar...

...y lo de adentro (alcanzábamos tres en esta carpa)...

...con una soga muy conveniente para colgar la ropa (¿pueden ver el papel higiénico en el lado? Una comodidad muy necesaria.)

El resto del tiempo tuve una rutina matutina que consistía de lo siguiente:

Me despertaba con el sol a las 5AM y salía a correr con una amiga. Al regreso, la segunda parte de mis ejercicios de la mañana empezaba con un viaje al pozo (me olvidé de poner el balde esta vez.)

¡Aquí ven a una profesional en acción y sí se hace músculo!

Tuve que cargar este balde (unas veces lo cargué sobre mi cabeza, yupi) a la ducha...

...donde echaba el agua a el balde plateado, lo levantaba, amarraba, y finalmente me duchaba. Si no iba a correr, calentaba el agua (por 45 minutos) y lo combinaba con agua del pozo. Como no comíamos hasta las 7AM, algunas mañanas lave mi ropa A MANO antes de mi tiempo del tiempo de devocional y del desayuno. En realidad solo pasó un par de veces. ¡Yo sé que estás orgullosa de mí, mama!

Bueno, eso concluye la rutina matutina. Excepto por el hecho de que me ENCANTA el desayuno, mi comida del día favorita, estas son las personas que me dieron de comer todos los días.

Siempre recordaré sus hermosas sonrisas, cantos, y su Buena disposición para enseñarme como bailar a sus canciones. No pude realmente agarrar el ritmo ni el movimiento de la cadera pero les mantuve riendo.

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