07 February 2007

Braai

¡Tengo una parrilla! Es muy emocionante para mi porque todo el mundo en mi alrededor tiene una parilla grande para hacer el Braai's (una parrillada). Desgraciadamente, soy el único apartamento que no tiene una. Me supongo que el arquitecto no me dio una porque ha de haber asumido que iba a comer con los vecinos.

Esta Hermosa parilla esta echa de partes usadas de un carro. ¿Chévere, no? ¡Yupi! Estoy feliz.

Aparte de mirarse diferente, esta cosa tiene mucha historia. Yo sé, han de estarse preguntando de donde la saqué. Bueno, la Linda invención me la dio uno de mis amigos Afrikáans quien enfatizó que solo me la estaba prestando. Su nombre es Tais y él se la compró a su suegro, el inventor y orgulloso ex-dueño.

¡Este es la nueva parrilla de Tais! Así que no se preocupen, él todavía tiene donde hacer un braai.

Aquí está su lindo hijo aprendiendo del maestro. ¡Estaba muy hambriento!

Aunque no tengo mucha experiencia haciendo parrillas, tender mi primer Braai el próximo fin de semana. Va a tomarme un tiempo cocinar para 20 personas, pero pienso que lo puedo hacer. Después de casi matar de hambre a Esteba y Andrés hacer un año pro no poder hacer un fuego, creo que la experiencia me ha enseñado de prender el fuego antes de que la gente tenga hambre.

Robar o no robar

Hoy me robe un cuaderno espiral de una tienda de papel (eso es lo que yo la llamo). Este lugar realmente es una tienda de cosas de oficina, pero todo lo que tiene está relacionado con papel.

Déjenme explicar lo que pasó.

Hoy fui al correo para mandar un paquete, pero no lo pude hacer porque no tenían el tamaño que yo necesitaba. Sin embargo, me dijeron que el edificio de al lado con un “Lápiz Rojo” podría ayudarme..

Mientras manejaba por la carretera no pude localizar el “Lápiz Rojo” pero después de manejar un poco encontré el “Lápiz Anaranjado.” El sol realmente puede hacer juego con los colores y muchos días uno puede confundir el rojo con el naranja.

Bueno, entré a la tienda con mi paquete para encontrar la caja del tamaño correcto pero no pude encontrar lo que necesitaba. Afortunadamente, mientras buscaba la caja me encontré con un cuaderno espiral, el cual necesitaba mucho ya que iba a reunirme con la cabeza del Departamento de Salud al día siguiente.

Ahí estaba yo, parada con el cuaderno en mi mano y a lo que iba hacia la caja y puse el cuaderno debajo de mi brazo para poder sostener mi paquete. Quería preguntarles que me ayuden por si acaso estaba siega y no podía encontrar lo que necesitaba. Desdichadamente la señora solo hablaba Afrikáans y me tomo un rato para que me entendiera. Entonces, mejor salí para ir al carro.

Sip, salí sin pagar por el cuaderno.

Ya que llegue a mi carro me di cuenta de lo que había pasado y me empecé a reír. La gente que estaba pasando se asustó. En su defensa, ha de haber sido porque me pare en la mitad de la vereda y probablemente pensaron que me dio un ataque y por supuesto saltaron por la sorpresa.

Aunque el cuaderno estaba muy caro, en mi opinión, regrese a la tienda y les mostré el cuaderno para pagar. Increíblemente nadie se había dado cuenta de que lo había tomado.