Este fin de semana fui a Kalahari Water, un campamento en Kamoes, con un grupo del colegio de Upington. Hubo unos 50 jóvenes representando el club de Cristianos de su escuela.
Es tradición tomar un viaje de fin de semana al principio del año escolar, para dar la bienvenida a los nuevos estudiantes y para tener un tiempito lejos de la “gran” ciudad.
El campamento está al lado del río Orange, así que naturalmente todos nadaron para refrescarse del calor. ¡Después hubo actividades especiales y cantos antes de un braai!
Este grupo de chicos es un ejemplo de la gente que ha sido alcanzada en Upington, y esperamos poder usar sus habilidades con los títeres para alcanzar a las comunidades menos afortunadas de Upington.
Al lado de nuestro campamento había unas viñas tan lejos como uno podía ver. He llegado a querer la particularidad de las viñas y la manera en que las uvas quedan colgadas como si estuvieran flotando.
¡Arriba se ve unas viñas pequeñas y un montón de uvas perfectas abajo!
Mientras admiraba las viñas vi un par de automóviles viejos. Eran unos carros chocados al lado de la carretera.
El carro de arriba estaba en una cuneta, pero estaba estable suficiente para tomar una foto. El de abajo era un punto de referencia para nuestro campamento.
Al regreso de ver las viñas, vi una uvita y mientras contemplaba su soledad de repente entendí mejor lo que Jesús dijo en Juan 15:5 “Yo soy la vid; Ustedes son las ramas. El que permanece en mí, y yo en él, dará mucho fruto; Separados de mí no pueden ustedes hacer nada.”
Esta pequeña uva sabía bien, pero una solo uva no es nada comparado a un montón perfecto. Una uva no puede sostener a un granjero. Es un placer momentáneo. Entonces, debo mantenerme en él para poder hacer una diferencia significante en las vidas de los africanos, para que ellos puedan dar fruto y no desaparecer como una uva solitaria.
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