Al llegar a la mitad del camino de Big Mama, me senté, tomé una larga Mirada a la inmensidad de las dunas y sonreí.
Mirando a la distancia y la variedad de los colores, las formas y los tamaños de las dunas, de pronto me encontré cantando “mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos.” Por primera vez el Salmo 84 de David tomó un sentido diferente.
Es como dice el profeta en Isaías 66:1
“Jehová dijo así: El cielo es mi solio y la tierra estrado de mis pies: ¿ dónde esta la casa que me habréis de edificar, y donde este lugar de mi reposo? Mi mano hizo todas estas cosas y así todas estas cosas fueron dice Jehová. “
¿Pueden imaginarse? El mundo es Su corte y el creó las dunas en su gloriosa imaginación y aquí estaba yo en medio de esta grandeza. Me sentí tan pequeña (mas de lo que ya soy), pero al mismo tiempo segura y llega de inmensurable paz.
No hay palabras para describir cuan triste me sentí de repente al recordar a mi pequeña amiga Megan quien murió de SIDA. Pero al mismo tiempo sentí que Dios me confortaba por medio del salmo y el viento apacible.
Eventualmente me dio mucha sed y decidí que era tiempo de regresar antes de que me encontrara en compañía, entonces bajé corriendo por el lado de la duna. Si algún rato tienen el chance de hacerlo, lo recomiendo mucho (definitivamente es una de las experiencias más emocionantes de mi vida.) Mientras corría, mis piernas se hundían en la arena y subían otra vez, lloré por Megan, y canté la ultima parte de ‘Untitled Hymn:’
“Con tu ultimo latido del corazón. Despídete del mundo con un beso. Y vete en paz y ríe un suspiro glorioso. Luego vuela a Jesús, vuela a Jesús y vive.”
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